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¿Por qué decidí ser maestra?
Desde que era muy pequeña, recuerdo que en la Escuela Primaria donde trabaja mi mamá, los días que ella tenía reuniones y yo debía esperarla, jugaba con los hijos de otros maestros, nos juntábamos en un salón y cada uno llevaba sus cosas (cuaderno, lápices, etc.), así yo los ponía a hacer actividades, siempre era la maestra.
Mi padre, Juan Martínez Cruz, es Cirujano Dentista y mi madre, Arcelia Cázares Palomares, es Maestra de Primaria, yo nací en Naucalpan en el Hospital de Especialidades Médicas del ISSEMYM el 5 de julio de 1993. Tengo un hermano mayor que yo, Juan Carlos y tuve una hermana gemela, Alaide Elizabeth, que falleció a los 6 meses de edad. Todo ese tiempo y hasta el año de edad fui cuidada por una niñera, al cumplir un año entré a una guardería del Sindicato de Maestros en la cual permanecí hasta cumplir los 5 años, el último año de estancia en dicha guardería, y debido a que yo ya no debía seguir asistiendo pues debía ir al preescolar, yo le ayudaba a mi maestra a cuidar a mis compañeros más pequeños y en algunas actividades que ponía. Al salir ingresé al preescolar, por mi edad pasé directo al 2do grado. En realidad tengo muy pocos recuerdos de esta etapa de mi vida escolar.
Mi vida ha estado rodeada de maestros: mi mamá, dos primos y tres primas, mi tío y mi tía son de nivel primaria; un primo y una prima, son de nivel secundaria, una sobrina es de educación especial y otra prima es de preescolar, otro primo está en la Supervisión de Preescolar.
Al ingresar a la primaria pude notar que algunos de mis compañeros no se adaptaban bien al cambio, claro está que esto lo comprendí ya más grande, porque recuerdo que a muchos les costaba trabajo incluso quedarse en la escuela cuando iban a dejarlos. Algunos de mis compañeros lloraban los primeros días, en ese momento no comprendía por qué, pues para mí era emocionante, pero como lo dice Lionel Jospin “El paso del jardín de niños a la escuela primaria es particularmente importante, pues es en ese momento cuando el niño efectúa los aprendizajes básicos sobre los cuales construirá su escolaridad: la lectura, la escritura y el cálculo”. (Jospin, 1990) . Estuve los seis años de primaria en la misma escuela que trabaja mi mamá, en la Manuel Hinojosa Giles. Siempre tuve buena relación con mis maestras, pero en especial me agradaba mucho la que tuve en quinto y sexto, me gustaba mucho como nos trataba y era muy detallista, ella me conto que siempre había querido ser maestra de preescolar, pero por sus condiciones familiares no pudo, por eso es que siempre tenía a los grupos de primero, con nosotros fue la excepción.
Siempre tuve la idea de que una maestra de preescolar debía ser, como lo dice la Profesora Laura Morales en su relato “La educadora= mercancía femenina” (Cruz, 2008) , una mujer, joven, con características aniñadas y maternales. Pero al ir conociendo a más maestras de preescolar me di cuenta que no eran indispensables estas características.
Un día fui con mi prima a su Preescolar, ella es directora y maestra de un grupo de Preescolar, ahí fue cuando dije que quería estudiar lo mismo que ella. Estuve con ella en el salón y la apoye a hacer algunas actividades, me di cuenta de que era muy interesante el trabajo que ellas hacían con los niños y como se relacionaban con ellos, además de que me sentía muy a gusto con los niños pequeños, cosa que no sucedía con los alumnos de mi mamá, que eran más chicos que yo, pero aún así no me agradaba tratar mucho con ellos.
Estando en la Secundaria y parte de la Preparatoria cambie de idea con respecto a la carrera que elegiría, me incline hacia la Medicina y la Psicología. Al final de tercero de preparatoria volví a mi idea de ser educadora. Siempre escuchaba las conversaciones entre mis primos maestros y mi mamá, sabía que la docencia no es un trabajo sencillo como la sociedad lo cree, también por ellos se que la formación debe ser continua, siempre están en cursos de actualización y compartiendo información que les llega. Al estar en un medio de maestros me di cuenta de la importancia de la planeación, pues como se menciona en el texto “Aprendices de maestros”: “a los profesores-estudiantes les preocupa <<si van a lograr los propósitos establecidos en los programas de las asignaturas; si el tiempo y las actividades van a resultar; si van a tener éxito>>.” (María de la Luz Jiménez Lozano, 2006) . Mi mamá y sus compañeras hacían sus planeaciones y se reunían para planear actividades entre grupos. Y ahora que estoy en la carrera lo veo con mis compañeras de otros grupos, pasan mucho tiempo haciendo sus planeaciones.
Por otro lado al tener familia de maestros te das cuenta de que el sistema influye mucho en la calidad de la educación, y de que en realidad tiene tanto sus ventajas como sus desventajas, pero sobre todo como mujer hay muchas ventajas, al querer tener un hijo, los servicios médicos para ti y tu familia, etc. Otra cosa que pude observar es la manera en que influye el contexto social, económico y familiar en la educación de un niño, pues bien es cierto, que ha habido infinidad de cambios sociales en este aspecto, por ejemplo de lo que hablan Geldstein y López con respecto a que ahora es más común que los que provean los ingresos en una familia sean las esposas y los hijos adolescentes, pues aunque no lo parezca influye en la forma de desenvolverse y desarrollarse de un niño. (Néstor López, 2002)
Algo que he aprendido a lo largo de mi vida escolar es que para ejercer esta profesión se debe tener vocación. Y coincido con lo que expresa Leopoldo Kiel: “entre las cualidades pedagógicas-escribía- la principal es la vocación”. (Fanfani, 1998) . Creo que si bien se deben tener muchas cualidades más, la vocación es muy importante, pues esta nos permitirá desenvolvernos de manera más fácil y adecuada en nuestro ambiente de trabajo, que por lo que se, será mucho el tiempo que permanezcamos en este medio, pues a pesar de que nos jubilaremos en algún momento, seguiremos siendo parte de él.
Gracias a todas estas experiencias con maestros decidí que quiero ser maestra y espero lograrlo, la educación para mi es el primer paso para una mejor sociedad.
Referencias
Cruz, E. M. (2008). El oficio de ser maestro. México: Colectivo Cultural De Nadie.
Fanfani, E. T. (1998). VI El oficio del maestro: contradicciones iniciales. En E. T. Fanfani, El arte del buen maestro (págs. 181-200). México: Paz.
Jospin, L. (1990). Discurso pronunciado ante el Congreso Nacional de la AGIEM (extracto). Boletín Oficial núm. 29 Francia , págs. 1-4.
María de la Luz Jiménez Lozano, F. d. (2006). Aprendices de maestros. México: Ediciones Palomares.
Néstor López, J. C. (2002). Las condiciones de educabilidad de los niños y adolescente en América Latina. En J. C. Néstor López, Una aproximación a la idea de educabilidad (págs. 15-28). Argentina: Instituto Internacional de Planeación de la Educación.
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